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A la edad de 21 años, Joy Sims nunca soñó que un día, al terminar la universidad, iba a ser propietaria del condominio de dos dormitorios en Maryland que compartía con su compañero. Hoy, a los 28 años, Joy y su compañero, Eren Koont, pudieron comprar ese condo utilizando el seguro hipotecario privado (PrivateMI, por sus siglas en inglés). Joy, que trabaja en relaciones públicas, y Eren, especialista en desarrollo de productos, vivieron juntos en el condominio alquilado alrededor de un año cuando empezaron a pensar en comprar una casa. "Como decidimos quedarnos en el área de Washington por un tiempo, no quisimos desperdiciar miles de dólares al año en alquiler", dijo Joy. "Queríamos comprar una casa unifamiliar algún día, y sabíamos que comprar un condominio nos ayudaría al final a alcanzar esta meta". Una vez que la pareja empezó a buscar, rápidamente se dieron cuenta lo caro que eran las propiedades en el área de Washington. De manera que cuando el propietario les ofreció venderles el condominio que estaban alquilando a un precio menor que el valor justo de mercado, aprovecharon la oportunidad. Para ellos, era la perfecta primera casa. "Nuestro condominio está cerca de bastantes pistas de ciclismo y senderos de excursionismo a los que vamos durante los fines de semana después del trabajo", explicó Joy. "También esta cerca de restaurantes y del Washington Beltway, de manera que es bastante conveniente para actividades de recreación así como para ir al aeropuerto", dijo ella. Al explorar el aspecto financiero, la pareja consideró varias opciones, tales como los préstamos 80-10-10 y el seguro hipotecario privado. "Nuestro prestamista nos habló de los préstamos 80-10-10, pero definitivamente era más barato utilizar el seguro hipotecario privado", dijo Eren. Utilizar el seguro hipotecario privado no era una necesidad absoluta para Eren y Joy, ya que tenían suficiente dinero ahorrado para pagar el 20 por ciento de cuota inicial por el condominio. Pero se sintieron más cómodos guardando ese dinero en el banco para emergencias. "Podríamos haber utilizado nuestros ahorros para pagar más del 20 por ciento, pero preferimos mantener un fondo de seguridad en efectivo en caso algo malo pasara, como perder el trabajo o enfermarse", explicó Joy. "El seguro hipotecario privado nos permitió comprar nuestro condo y mantener el fondo de emergencia". Para Eren, 28, el condominio es un progreso real comparado con su antiguo departamento en Dallas, un departamento oscuro en el primer piso de un complejo de departamentos impersonal y con rejas. Aquí, el condominio de la pareja está en un segundo piso en una comunidad de condominios bajos y con jardines cerca del parque Rock Creek. "El segundo dormitorio lo usamos como mi oficina, y tengo una vista linda de jardines verdes, árboles, pájaros y el parque, de manera que es mucho más lindo que mi antiguo lugar", explicó. Desde que la pareja compró su condo en junio de 2004, han estado ocupados planificando renovaciones. Han colocado ventanas más atractivas y que conservan energía y quieren pintar todo el interior. Quizás añadan una nueva cocina y una lavadora/secadora. "Es bonito poder arreglar tu propio lugar", dijo Eren. "Nos hace sentir más como adultos el ser propietarios y arreglar tu propio condo". Cita del texto: "Podríamos haber utilizado nuestros ahorros para pagar más del 20 por ciento, pero preferimos mantener un fondo de seguridad en efectivo en caso algo malo pasara, como perder el trabajo o enfermarse". — Joy Sims Verano
de 2004 |
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